Desafiando estructuras mentales, sesgos y hábitos en el trabajo

Desafiando estructuras mentales, sesgos y hábitos en el trabajo

¿Cuánto de tu rutina diaria es una decisión consciente vs una actividad en piloto automático? 
Si tuvieras que decir un porcentaje, ¿cuánto sería? Normalmente, el 80% de las actividades que realizamos corren en piloto automático, y solo el 20% de lo que hacemos lo hacemos conscientemente. Y eso está bien, no podemos decidir todos los días la forma de preparar nuestro café o la técnica para cepillarnos los dientes, sería extenuante y probablemente hasta peligroso para nuestro bienestar. Pero sí necesitamos pensar en otras actividades y decisiones que hemos dejado en piloto automático y no deberíamos.

Los paradigmas están compuestos de creencias y valores personales. Dos factores que están influenciados por factores externos que nos van moldeando desde la infancia.

Con el paso del tiempo, esos valores y creencias se vuelven principios, los cuales están más presentes en nuestra cabeza de forma racional y se materializan en suposiciones e interpretaciones de la realidad. Esto a su vez, nos forma un comportamiento determinado que se manifiesta en expresiones verbales y no verbales, comportamiento y actitudes. Las estructuras mentales son lo que nos ayuda a procesar toda la información que llega constantemente a nuestro cerebro.

Se construyen con base en experiencias, cultura, percepción, sentimientos y emociones, aprendizajes pasados. Nos sirven como atajos, identificando ciertas características que se asimilan a otra información previamente procesada, por lo tanto usando la misma clasificación.

Los sesgos cognitivos son un tipo de estructura mental que utilizamos para “juzgar” y tomar decisiones. No siempre son “negativos” - nos ayudan a tomar decisiones más rápido y pueden guiarnos a acciones más efectivas en situaciones específicas. Hay muchísimos tipos de sesgos cognitivos como por ejemplo:

  • Sesgo de confirmación
  • Sesgo de autoridad
  • Sesgo de autoservicio
  • Efecto Halo
  • Disponibilidad heurística
A todos nos pasa y es virtualmente imposible no caer en algún sesgo cognitivo, lo importante es estar conscientes de estos para asegurarnos de tomar la mejor decisión. Estas preguntas nos ayudan a descubrirlo:
  • ¿Por qué pienso esto?
  • ¿Cómo sé que esto es verdad?
  • ¿Qué pasaría si pensara lo contrario?
  • ¿Qué pasa si estoy equivocado?
  • ¿Qué piensan otras personas sobre esto?
Además, existen algunos modelos mentales que pueden ayudarnos a mejorar nuestra toma de decisiones:
  • Círculo de competencias
  • Principios elementales
  • Pensamiento probabilístico
  • Conducta experimental
La mayoría de las personas operamos y tomamos decisiones importantes de manera inconsciente, por lo que es prioritario ampliar nuestras opciones al solucionar problemas.
Cuando la única herramienta que tienes es un martillo, todo se ve como un clavo.
Finalmente, para poder cambiar un hábito debemos cambiar desde la identidad (lo más profundo). James Cleary explica cómo funcionan los hábitos en estas 5 etapas:
  1. Entender por qué lo queremos cambiar (Motivación).
  2. Plantear diferentes escenarios y crear un plan B para cumplir nuestro objetivo (Claridad).
  3. Cuidar la atmósfera para que contribuya al logro de nuestro objetivo (Querer).
  4. Estar listo para empezar vs. Para terminar (Hacer).
  5. Crear pequeñas ganancias desde el inicio (milestones) para generar momentum y no dejarlo (Disfrutar).
Los hábitos son el interés compuesto de la superación personal
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