Detrás de nuestros eventos de fracaso

Detrás de nuestros eventos de fracaso

Estaba 3,000 mil metros sobre el nivel del mar, en algún lugar entre Panamá y México, y acababa de terminar mi (plástica y e insípida) comida de avión.

De repente me doy cuenta que estaba sonriendo solo. Ya sabes, ese sentimiento que tienes cuando tu banda favorita toca tu canción favorita en su concierto. 

Y si bien no fui a un concierto la noche anterior, había ido a una Fuckup Nights. Pero no era una Fuckup Nights normal. Esta edición era un evento privado con los líderes de Sanofi en Latinoamérica, y yo había sido el moderador.

El evento

Llegué al lugar del evento temprano para asegurarme que todo estaba en orden. Una vez allí empecé a ponerme muy nervioso. Había tenido suerte de moderar muchos eventos de Fuckup Nights, pero este estaba a otro nivel. El lugar era un teatro hermoso en el centro histórico de la ciudad de Panamá, además, el evento tenía una gran producción – ¡Las luces, el sonido, el confetti! – Otro detalle del evento: este era en inglés. 

7:30pm. No había tiempo de ponerse nervioso, únicamente tiempo para prepararse para una gran noche. Lo que no sabía era que “una gran noche” sería un eufemismo.

Las luces estaban listas, la música empezó a sonar, el humo empezó a ocupar lugar y una explosión del confetti señaló el comienzo del evento. Siempre me gusta tomarme un tiempo para leer la vibra de la audiencia y la energía intensa del teatro me tranquilizó.
 
Ésta era nuestra noche. Empecé a hablar de Fuckup Nights, el Failure Institute, nuestros eventos privados y la manera en la que nos aproximamos al fracaso. 

La audiencia lo amó. Todos estaban aplaudiendo, riendo, alentando y completamente conectada. Fue un gran comienzo.

Los oradores

Introduje al primer speaker, Head of Consumer Healthcare, Alan. A pesar de acabar de aterrizar de un vuelo e 13 horas desde Europa, Alan fue directo al escenario y salió liderando con el ejemplo. con una gran actitud, fue lo suficientemente humilde para compartir con todo su equipo que la cagó. Y muy mal. Él fue el primer speaker de la noche y miré la audiencia cambiar del escepticismo (“Seguro, mi jefe va a contar un fuck up real”) al entusiasmo (“Wow, mi jefe está realmente contando su fuck up”).

Luego introduje a Carol Ann quien compartió cómo su ego fue el principal culpable detrás de su épico fuck up que sucedió mientras lanzaba su nuevo proyecto en Japón. No necesitaba leer mentes para saber que las caras sorprendidas en la audiencia estaban pensando “¡Wow, eso fue un gran fuck up!”.

Finalmente, Paul cerró la noche con no menos que una foto de él mismo de bebé. Desnudo, obviamente. Es decir, ¿se puede volver más vulnerable que eso? 

“Voy a presentarte a mi jefe”

Las charlas llegaron a su fin. Si bien los speakers son parte fundamental de Fuckup Nights, la magia real pasa debajo del escenario. Esa noche, alentados por lo que escucharon, las personas comenzaron a compartir sus propias historias entre ellas, conectando a un nivel personal con sus líderes de equipo, con sus compañeros y compañeras, estableciendo relaciones profundas que son difíciles de alcanzar durante la rutina del día a día. La experiencia fue significativa y auténtica. Todos conectaron porque… bueno, todos fracasamos.

Muchas gracias por esto. Nunca tuve una experiencia como esta con mi equipo.

Dijo un hombre antes de preguntar cómo podría llevar Fuckup Nights a su equipo en México.

Voy a presentarte a mi jefe. Él definitivamente necesita escuchar algunas historias de fracaso.

Dijo otra mujer después de tomarse una selfie con todos

Otra mujer me besó la frente como una señal de gratitud (Por gratitud. O al menos eso creo).

La mañana siguiente todavía seguía sonriendo. Todavía sentía la conexión y vulnerabilidad de la noche anterior. Finalmente me di cuenta del verdadero poder de compartir fracasos. Es esa pequeña semilla que se planta en tu cabeza.  Esa vulnerabilidad que junta a las personas y las hace conectar desde una humanidad compartida. 

Ricardo Castañeda
Movement Manager at Fuckup Nights
Después de estudiar Ingeniería Electrónica e introducirse en el mundo del software, Ricardo se dió cuenta que en vez de desarrollar bits y chips, su propósito en la vida estaba más relacionado con humanos y desarrollo social. Ahora es el Movement Manager de Fuckup Nights.

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