¿Qué es exactamente la Resiliencia?

Un acontecimiento traumático no siempre tiene efectos destructivos, sino que puede llegar a fortalecernos. Cada uno de nosotros puede elegir una opción: convertir la caída en un impulso o bien ignorar el desafío y convertirse en víctima de su fracaso.

Llamamos resiliencia a un proceso de adaptación positiva ante sucesos adversos. Tiene dos componentes:

  • Resistencia ante la adversidad con un enfoque positivo que soporta el estrés como motor de crecimiento.
  • Capacidad de transformar esa circunstancia negativa en oportunidad de desarrollo, para lograr salir fortalecido de la situación.

La resiliencia es la capacidad de ser flexible y la de saberse adaptar a las circunstancias de una forma positiva, así como desarrollar la capacidad de proyectarse en el futuro y seguir adelante sin renunciar a sus objetivos.

¿La persona resiliente nace o se hace?

La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene de forma absoluta, sino que es el resultado de conductas, pensamientos y emociones que conforman la personalidad.

La respuesta a la pregunta es AMBOS.

Hay un tercio de la población que se ha visto que tiene mayor capacidad de resiliencia. Hay un gen transportador de la serotonina y cuando una persona lo posee, tiene mayor capacidad para enfocar la vida con optimismo, cualidad indispensable de las personas resilientes, entre otras.

Por otro lado, hay ciertas habilidades que pueden aprenderse y mejorarse para convertirnos en personas más resilientes. Al fin y al cabo, se trata de adquirir hábitos y conductas, educando a nuestro cerebro como si estuviéramos aprendiendo a tocar un instrumento o un nuevo paso de baile.

Cualidades de una persona resiliente:

Las personas que podemos llamar resilientes, se caracterizan por haber desarrollado las siguientes capacidades:

  • Tienen confianza en sus recursos y parten de sus fortalezas para afrontar los retos.
  • Saben aceptar sus errores, sin justificaciones ni echar la culpa a otros.
  • Son resistentes al estrés y aportan seguridad a los demás.
  • No generan ansiedad ante la incertidumbre, por lo que pueden aportar sensación de tener el control.
  • Ven las soluciones lógicas al problema, buscando siempre una salida.
  • Tienen actitud positiva ante la vida.
  • No se quedan en las dificultades sino que las ven superables poniendo empeño y estableciendo estrategias para conseguir sus objetivos.
  • Son auténticos, sinceros y no tienen inconveniente en rectificar cuando se equivocan, ni tienen miedo a pedir perdón.
  • Tienen capacidad para dar sentido a lo que hacen, sintiéndose responsables para construir un mundo mejor y colaborar con otros para lograr ese propósito.
  • Ayudan a otros y les brindan su apoyo o dedican tiempo.
  • Utilizan el sentido del humor como estrategia de afrontamiento ante los conflictos, sabiendo relativizar, siendo proactivos y aportando energía y nuevas formas de ver los problemas.

Estas capacidades no tienen que estar todas presentes y desarrolladas al máximo, pero de alguna manera nos llevan a ser más resilientes cada día. 

Convertir la adversidad en estímulo

Todo lo que vale la pena cuesta esfuerzo y el éxito y el fracaso son la cara y la cruz de la misma moneda. Es importante aprender a ganar y a perder, o mejor aún, aprender a perder para ganar.

El propósito de la resiliencia es ayudar a los individuos y a los grupos no solo a enfrentarse a las adversidades sino también a beneficiarse de los impactos negativos.

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