Qué pasó con el feedback real en el trabajo

Qué pasó con el feedback real en el trabajo

Aunque la mayoría de compañías, estos días, tengan la palabra “feedback” en su vocabulario, parece solamente ser algo que algunos superiores dicen que tienes que dar, una casilla más a tildar. Aún peor, dar feedback es muchas veces algo que a muchas personas les da pavor y nunca entendí por qué.

Cuando en The Failure Institute tuvimos nuestra primer sesión de feedback con todo el equipo, tomamos la decisión consciente de darle una vuelta a algunas prácticas que los llamados “expertos” en internet recomiendan ¿Nuestra misión? Adueñarnos realmente de la sesión, hacerla personal, valiosa e incorporar nuestra diversión, al estilo Fuckup..

Nuestro foco era construir un ambiente de transparencia y crear espacios donde todo el equipo sienta que podía ser vulnerable, permitir confiar en el otro, compartir nuestros pensamientos abiertamente y proveer feedback real, sincero y valioso.

Basado en esta experiencia, quiero compartirles alguna de las cosas que pienso que ayudaron a hacer un éxito de esta actividad:

Preparando la sesión

Durante la sesión, cada miembro del equipo era responsable de dar feedback a otro co-worker, alguien fuera de su área inmediata (por ejemplo, alguien del equipo de Comunicaciones le debería dar retroalimentación a alguien del equipo de Operaciones).

Esta estructura se pensó bajo la idea de que un miembro, que no está muy involucrado en las actividades del día a día de otra persona, pueda identificar las áreas de oportunidad que alguien del mismo equipo no pueda ver.

Nos aproximamos a esta dinámica de una manera similar que a un “Secret Santa” nadie sabía quién iba a darle feedback a quien. Después de que una persona recibió feedback era su turno para dar retroalimentación a alguien más. Esto creó una oportunidad para todos en el equipo para dar y recibir feedback.

Dar Feedback

Usamos una formula que combinaba una manera positiva y constructiva de dar retroalimentación. Primero, se decía una cosa en la que, el que recibía feedback, era muy bueno o que lo inspirace. Después, compartía algo en lo que ese co-worker podía mejorar, con la intención de dar consejos valiosos y accionables.

El punto del ejercicio no era solo poner la atención en las áreas de mejora, sino de efectivamente proveer recursos que puedan ayudar al que reciba feedback a hacer un cambio positivo.

Esto podría tomar la forma de un libro dde recomendaciones, un potencial hábito útil o alguna otra práctica que pueda conducirlo a una mejora. Nuestro pensamiento detrás de este requisito era que si solamente estabas describiendo un problema, no estabas siendo muy útil.

Lo que realmente nos ayudó a que esta sesión funcione fue asegurarnos que hayamos mantenido con nuestros valores: Ser 1% mejor cada día, Tener las conversaciones difíciles y siempre Actuar desde el amor.

Conectar estos valores con el ejercicio nos ayudó tanto a guiar el contenido del feedback, como a su manera de entregarlo.

Cuando estábamos en la sesión, algo mágico pasó. Nadie estaba moelsto con el feedback que recibió, nadie se sintió regañado o puesto en el centro de atención. En cambio, había un sentimiento compartido de empatía y respeto, junto con el mutuo entendimiento de que las personas que estaban dando retroalimentación estaban enfocadas en ser constructivas y en dar apoyo a sus compañeros y compañeras de equipo, mientras se mejoraban a ellos mismos.

Más allá de las mejoras tácticas, lo más valioso que nos llevamos de un ejercicio como este es saber cuánto se puede aprender acerca de tu equipo y cuánto se pueden complementar los miembros cuando el foco está en el crecimiento personal y no en la competencia.

Al final del día, todos la cagamos. Todos tienen su superpoder y su kriptonita, pero a la larga todos deben dedicarse a ser 1% mejor cada día.

A través del feedback honesto y verdadero es cómo podemos hacer que pase.

Eric Jimenez
Business Development LatAm

Fundador de una fracasada agencia de consultoría que ayudaba a compañías a crear ambientes de trabajo más relajados y más sanos. Actualmente está trabajando en Fuckup Inc como Business Development LatAm, llevando el antídoto de Fuckup Nights a corporativos alrededor del mundo. Colabora con el equipo de Culture Collective en México. Ama las conversaciones profundas, las preguntas random y jugar al tenis. Odia los vegetales.

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