Síndrome del impostor

3 mentiras que nos repetimos acerca de nosotros mismos

Introducción

¿Alguna vez has sentido que no estás a la altura de tu trabajo?, ¿Que si conseguiste algo fue debido a las circunstancias o buena suerte?  ¿Has sentido que pase lo que pase, un día alguien por fin se dará cuenta de que realmente no eres tan bueno? 

Si, como lo pensábamos, tienes el Síndrome del impostor.

¿Cómo luce?

Descuida, el 70% de las personas han experimentado esta situación. Como hemos platicado anteriormente sobre este tema, el síndrome del impostor te hace sentir que cada logro es un falso positivo, cada buen resultado, buena suerte o mera coincidencia, creando un miedo constante a ser descubiertos. 

Otra forma de describirlo es como sentir que somos un agente ultra secreto (pero no en los momentos épicos y heroicos donde hay pistolas y explosiones),si no como un infiltrado constantemente a punto de ser expuesto. El Síndrome del impostor es una percepción en la que no importa que tan duro trabajes o cuanto logres, permanece la duda de si tus habilidades son suficientes para el trabajo que realizas.Es sentir que no estás a la altura de las circunstancias, estando en las circunstancias, fracasar interiorizando el logro de los objetivos.

Los problemas empiezan cuando la duda y la ansiedad llegan en el momento más inoportuno, donde tienes que resolver alguna cuestión. Es ahora cuando tienes dos problemas por resolver: la situación en sí y las dudas sobre ti mismo.

A medida que avanzábamos investigando y platicando del tema, no pudimos evitar notar que hay algunas creencias sociales que no nos ayudan al momento sobrellevar el Síndrome del Impostor. Estas creencias resultan ser todo lo contrario, parecieran ser círculos viciosos que te hacen dudar cada vez más de ti mismo.

Nuestro propósito es ayudar a liberar a las personas de los paradigmas que los detienen, por lo que queremos analizar estos 3 paradigmas o mantras que hemos incorporado a nuestra realidad laboral y que creemos están un poco obsoletos por decir lo mínimo:

Fake it till you make it

Este aforismo muy común en el ecosistema emprendedor tiene que ver con la idea de romantizar el éxito, nos da una falsa promesa en la que una vez que consigas todas esas cosas que deseabas, ya no sentirás presión, ni dudarás de tu capacidad para conseguir objetivos. Este enfoque puede ser riesgoso por dos situaciones:

→ A medida que vas ascendiendo en logros, tendrás responsabilidades equivalentes; por lo que los retos serán de la misma dimensión, e inclusive con un nivel de complejidad más grande. El riesgo será mayor, por lo que el vértigo podría ser inmenso.

→ Probablemente con ese enfoque, tu visión de lo que es ser exitoso cada vez será más inalcanzable. Puede que nunca consigas todo lo que “quieras” y que al llegar a ese momento, nunca logres considerarte lo suficientemente bueno.

Esta frase normaliza esa carrera enfermiza por conseguir cosas (a veces sin cuidar las formas), e incentiva la ambición que nos mantiene en un constante estado de ansiedad y de apuro por llegar a conseguir cosas que no siempre tenemos tan claras. Normaliza también la idea de que cuando seas “exitoso”, todo aquello malo se disipará y las dudas se irán, ¿cierto?

Como alguna vez dijeron un tal Albert Einstein y una tal Meryl Streep:

Toda la expectativa que genera mi trabajo, me obliga a pensar en mí como un estafador involuntario
Albert Einstein
¿Por qué alguien querría verme de nuevo en una película?
Meryl Streep

Ellos nos dejan claro que nunca habrá suficiente cantidad de ¨éxito¨ para convencerte, si tu valía está supeditada a factores externos.

At Fuckup, we believe that perfection, success, and all of the social values ​​that create personal recognition are rhetorical and honestly don’t matter too much 😉 En lo que sí creemos es en el progreso personal. Uno de nuestros valores es Sé 1% mejor cada día.

Desarrollar nuestras capacidades e identificar nuestro círculo de competencias nos ayudará a reforzar de manera objetiva nuestra confianza sobre lo que podemos hacer. Algo que puedes hacer cuando experimentas esa sensación de ansiedad es ubicar y puntualizar en qué aspecto estás dudando de ti mismo, tus habilidades técnicas en una reunión, tus capacidad de hablar en público, ¿qué es lo que no dominas?

De esta forma, no invalidas toda tu persona, si no algo en específico que puedes mejorar con entrenamiento.

Lo importante es mantener una mentalidad de crecimiento o como lo explica Carol Dweck, pensar en las habilidades como algo que aún no dominas y no pensar lo contrario.

Vulnerabilidad = Debilidad

Cuando una persona nos pregunta cómo estamos, hay una probabilidad del 99.9% que le respondamos: “bien”. (dato no oficial, ni investigado científicamente por nadie)

Este es un reflejo social derivado de un paradigma que nos dice que ser vulnerables, estar tristes o haber fallado en algo es sinónimo de debilidad y que en el mundo práctico eso será un impedimento de progreso. Lo que nos orilla a sufrir todos estos altibajos emocionales de manera silenciosa y hasta a escondidas, ya que si la gente se enterase, disminuiría nuestro valor profesional o inclusive personal. Se ha erróneamente relacionado el concepto de: “ser capaz de hacer algo” con “fortaleza”.

Incluso todos sabemos que tan atractivo suena el término “saber trabajar bajo estrés”, pero hasta en el concepto está implícito la parte de no hacer visible una emoción. Fucked up World right?

Nosotros elegimos alzar la voz al respecto, aunque nadie hable de ello, justamente por esa razón: ¡nadie habla de ello! Creemos que compartir los errores, dificultades u obstáculos personales que cada quien lidia nos ayuda a conectar en un nivel más humano,lo cual normalmente abre una puerta para la empatía. Saber que alguien más ha pasado por aquello que tú también, ayuda. Y mucho.

Por eso es importante crear soporte social en equipos. Melinda Epler, fundadora de Change Catalyst, menciona que esto se logra habilitando espacios de confianza donde se pueda compartir de manera transparente y vulnerable nuestras dificultades en el día a día.

Recordemos que el 70% de las personas han experimentado el síndrome del impostor, esto significa que más de la mitad de nosotros estamos sintiéndonos de esa forma... ¿Por qué entonces está normalizado el ocultarlo?

Dentro del equipo, solemos compartir todas las semanas un reporte acerca de nuestros objetivos cumplidos y una sección muy esperada por todos: la parte de Retos y Fuckups. Por lo que cuando alguien del equipo se equivoca o admite no estar en su mejor momento, a nadie le causa sorpresa, si no que surge un sentimiento generalizado de apoyo.

En resumen. Está bien no estar bien. Y mejor aún compartirlo.

Capas Sociales

A medida que vamos creciendo, pareciera ser que intentamos ocultar todo lo que representa nuestra verdadera personalidad y empezamos a buscar comportamientos sociales aceptados que nos ayuden a encajar de mejor forma. O dicho en otras palabras: “ser cool”.

Estudias una carrera que te hará tener estabilidad económica, usas la ropa que te hará parecer exitoso, lees los libros que recomiendan los gurús del momento y dejas de escuchar tus bandas de rock raras porque nadie las escucha.

Empiezas a crear y a definir una persona que no necesariamente eres, si no lo que otras personas creen que deberías ser. El problema radica en que al intentar ser lo que no eres, existe la probabilidad de que no seas lo suficientemente bueno.

Es momento de que empecemos a preguntarnos: ¿qué es lo que era antes de que me empezarán a decir quién ser?

Larry Cornett, Leadership Coach & Career Advisor, menciona lo importante que es aceptar las verdades fundamentales acerca de ti mismo. Estas características no están formuladas por el reconocimiento de otros y no pueden ser afectadas por la crítica exterior, simplemente son algo que eres.

Nosotros le llamamos ser auténtico y vivir una vida sin filtros. Una vez que estás en paz con lo que eres y con lo que no eres, la sensación de no ser lo suficiente se desvanece.

Y además nos hemos dado cuenta que tener personas auténticas y diversas nos fortalece como equipo. Pensamos mejor juntos cuando no pensamos igual.

Si no sabes quién eres realmente, nunca sabrás lo que deseas en realidad.
Roy T. Bennett

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